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De PES a pescado.





En la historia han existiendo varias paradojas que nos ponen a pensar y buscar respuestas a preguntas que son contradictorias por sí mismas, como la paradoja de Russell, o el barco de Teseo. Sin embargo la paradoja mexicana que aun todavía no encontramos respuesta es la unión de Morena con el PES. (También el PAN con el PRD pero ese ya es irrelevante.)


Morena, el partido que virtualmente arrasó las elecciones del primero de Julio, lo hizo junto al Partido del Trabajo y el Partido Encuentro Social. Acción, que los revolucionarios franceses que empezaron con el término político de izquierda y Benito Juárez (que tanto alude AMLO) que luchó para separar la iglesia del Estado en México, estarían revolcándose en su tumba ante tal aberración y combinación ideológica.


La izquierda tiene un espectro muy grande. Desde los más radicales como fue en la Unión Soviética, hasta en los países nórdicos en donde combinan políticas de izquierda como el Estado de bienestar con un alto grado de libertades económicas y un mercado abierto. Sin embargo el fundamento de la izquierda se caracteriza por intentar garantizar la equidad social, la inclusión de las minorías y los sectores menos favorecidos al igual que buscar el progreso social y apoyar causas como la feminista, la LGBT, la multiculturalidad, y las libertades en general bajo un marco de un Estado laico.


Por esto mismo, la unión de Morena con el PES resultó como una paradoja sin respuesta, ya que el PES es un partido político con raíces religiosas desde su creación. Su fundador Hugo Eric Flores, fue pastor de la iglesia Casa sobre las rocas. Fundó el PES primero como asociación civil en el 2003 y luego como partido político en el 2006.


Aunque se presentan como un partido “liberal”, en realidad demuestran todo lo contrario, su logo inicial era un ichtus, símbolo cristiano que representa a Jesús en forma de un pez. Pero más que su logo, lo preocupante son sus iniciativas, ellos están en contra de cualquier movimiento progresista, están en contra del aborto al proponer la “objeción de conciencia” y proponer leyes “pro-vida”, defienden la familia como pilar de su ideología, pero solo la familia que ellos consideran “buena” ya que están en contra del matrimonio de parejas del mismo sexo (Aunque ya sea constitucionalmente legal), entre otras ideologías del siglo pasado.


Desde su génesis, han sido el partido villamelón por excelencia, pescadores de oportunidades. Al principio, en el 2007 se afiliaron con el PAN, al tener ideologías parecidas. En el 2013, con el PRI, y en el 2018 con Morena aprovechando la coyuntura política.


El primero de Julio estaban cantando victoria, sin embargo su festejo duró hasta la computación final del INE, en donde no consiguieron el 3% de los votos que estipula la Ley de Partidos en el artículo 94, ni en las elecciones presidenciales (2.7%), ni en las senadurías (2.3%), ni en las diputaciones (2.4%). Esto quiere decir que el PES pierde su registro como partido político. (También el PANAL perdió su registro.)


Esta semana comenzó la liquidación. Claramente los líderes de los partidos que están por desmoronarse están haciendo todo lo posible por impedir que su partido se hunda como el Titanic, pero es casi seguro que nos despidiéremos de una vez por todas de este parásito en la política.


Sin embargo no todo es bueno, ya que por mayoría relativa y al ser aliados de la coalición “Juntos Haremos Historia” les toca una rebanada del pastel, que en este caso son 55 escaños en la cámara baja y 7 en la cámara alta. Aunque entrarían como independientes y no pueden formar bancada, sí pueden aliarse a otra. Los vestigios del PES aún estarán presentes en la LXIV Legislatura del Congreso de la Unión.


Como retrospección, definitivamente les hizo falta leer la Constitución a los afiliados del PES, específicamente el artículo 130, el cual estipula la separación del Estado con las iglesias y su intromisión en la política pública. Este artículo promueve la libertad de religión, pero prohíbe la intervención religiosa en los partidos políticos. Los ministros de culto no pueden desempeñar cargos públicos (¿Hugo Eric Flores?) , y las agrupaciones políticas no pueden tener indicaciones relacionadas con la confesión religiosa (¿el ichtus?). Puedes estar o no de acuerdo con las causas progresistas, pero la Cara Magna debe de ser respetada. No hay espacio para la institucionalización de las ideas religiosas en el campo de las libertades políticas y sociales.


Es importante como ciudadanía estar pendientes a los próximos 6 años, Si votaste o no por AMLO tienes que ser crítico de sus acciones y sus aliados, no podemos solapar a los políticos y debemos exigirles, ya que es nuestro deber como ciudadanos. Es importantísimo entender que los Derechos Humanos no son negociables, no podemos tener un retroceso en lo que tanto trabajo nos a costado ni tener un estancamiento y menos por una infiltración en la política pública de un grupo anti-derechos. Esperemos que el PES se convierta solo en un mal recuerdo, y no haya secuelas ni que se convierta en el otro barco de Teseo. Para festejar su liquidación, vamos a comer mariscos, un pescado a la plancha no suena mal.


Referencias y lecturas adicionales:


https://computos2018.ine.mx/#/presidencia/nacional/1/1/1/1

http://www.ordenjuridico.gob.mx/Constitucion/articulos/130.pdf

https://www.animalpolitico.com/2018/07/partidos-pierden-registro-pes-panal/

https://archivos.juridicas.unam.mx/www/bjv/libros/7/3100/6.pdf

https://elpais.com/internacional/2017/12/13/mexico/1513189205_438858.html

https://www.juevesfilosofico.com/el-barco-de-teseo/

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