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El Doceavo Mandamiento

“Es muy difícil para un sacerdote mantenerse casto y célibe cuando hay tanto incentivo en sentido contrario. No queremos rehuir a nuestra responsabilidad, pero toda la sociedad tiene que revisarse”

-Felipe Arizmendi obispo de San Cristóbal de las Casas, Chiapas. Abril del 2010.


Cuando un niño es abusado sexualmente “se muere su futuro” sin embargo, este hecho no tiene comparación con el aborto al que considera “un asesinato”.

-Fabio Martínez Casilla, arzobispo de Chiapas.



De acuerdo con el antiguo testamento, Dios le entregó a Moisés los “Diez Mandamientos” en el Sinaí para cumplir con la ley divina. Más tarde, con la llegada de Jesús, los perfeccionó con su palabra y ejemplo.

Quiero destacar dos de los mandamientos que sirven como base para el tema que me atañe en esta ocasión. “No cometerás actos impuros” y “no consentirás pensamientos ni actos impuros”. Al parecer esos dos mandamientos -considerados la ley divina- no han sido suficientes para evitar las atrocidades cometidas por miembros de la iglesia católica hacia niños víctimas de violaciones sexuales y pornografía infantil en distintos países. Para visualizar un poco la problemática, hagamos un viaje por el mundo…

- Australia: 1.880 curas involucrados, 4.440 niños abusados y un millar de instituciones católicas señaladas.[1]

- En Estados Unidos y Canadá (1950 y 2013) se recibieron 17,000 víctimas de abusos denunciaron por unos 6,400 miembros del clero.[2]

- En Pensilvania 1,000 niños fueron abusados por 300 sacerdotes en los últimos 70 años.[3]

- Irlanda, 14,500 víctimas de abusos ocultados por décadas.

- De acuerdo con Joaquín Aguilar Méndez director de la Red de Sobrevivientes de Abuso de Sacerdotes, hay 30 mil personas afiliadas a la organización y en México se atienden actualmente 200 casos de pederastia en el que 80 por ciento son niños.[4]


De acuerdo con diversas fuentes, México ha sido el país con los casos más graves y famosos del mundo. Empezamos por el famoso Marcial Maciel, quien fuera fundador de los legionarios de Cristo y quien abusó incluso de los hijos que tenía. Norberto Rivera, quien fue uno de los principales responsables de estas violaciones en México, pues era quien recibía las denuncias y les daba “carpetazo” junto con los demás, teniendo conocimiento de lo que hacían Maciel, Nicolás Aguilar y todos los demás sacerdotes. Nicolás Aguilar, quien violara a más de 200 niños[5] en Los Ángeles, Puebla y Estado de México en sus 30 años como sacerdote. Carlos López Valdés quien operaba en el Distrito Federal, actualmente Ciudad de México de quien se encontró un CD con pornografía infantil. Eduardo Córdova Bautista implicado en al menos 100 casos de abuso en San Luis Potosí.


Existe un sinfín de casos, los números que expongo no son suficientes y los relatos de las víctimas son desgarradores y aunque considero que son útiles para crear conciencia de la problemática, no me considero con la autoridad y responsabilidad de exponerlos. Esta ha sido un creciente cáncer de antaño en la Iglesia Católica, los abusos cometidos tienen años de documentación y encubrimiento.


México ha sido escenario de múltiples casos, como se dijo anteriormente el más conocido el de Marcial Maciel. Desgraciadamente no es suficiente el hecho de saber de los casos, de leer los números, los testimonios y las investigaciones. Durante el papado de Juan Pablo II y el de Benedicto XVI, salieron a la luz todos estos casos, principalmente en Estados Unidos e Irlanda. Lo que sucedió con México fue una relación amistosa entre Maciel y Norberto Rivera con el papa Juan Pablo II. Éste último a pesar de tener el conocimiento de los casos y cartas de las víctimas pidiendo que se haga justicia, decidió hacerse de la “vista gorda” y en palabras de su ex vocero, debido a la pureza del pensamiento del difunto papa, le resultó difícil creer que algunos sacerdotes pudiesen abusar sexualmente de menores.


La Iglesia Católica ha encubierto por décadas a los responsables. El caso que mejor ejemplifica el modus operandi es el que expusiera el Boston Globe, en el que el cardenal Bernard Law fuera el que encubriera los casos y fuera protegido por Juan Pablo II ya que, a que a pesar de presentar su renuncia, ésta fue rechazada por el papa en múltiples ocasiones. Enfrentó cargos penales por encubrimiento y más tarde fue invitado por el papa Juan Pablo II para retirarse en Roma, en la importante Bacílica de Santa Maria Maggiore, teniendo a partir de ahí, puestos importantes en el Vaticano incluso con Benedicto XVI.


Hay una crisis mundial que a mi parecer no ha tomado la relevancia y la catarsis necesaria para detener estas importantes violaciones a los derechos de los niños. Hay todo un panorama por analizar: tenemos las violaciones, la pornografía infantil, el encubrimiento, el rechazo y la falta de protección a las víctimas, además del entorpecimiento judicial de los casos por falta de cooperación del Vaticano y la priorización de las relaciones entre los curas.


Considero que es un asunto sistemático y estructural, porque ha sido un patrón repetido mundialmente y, aunque si existen un puñado de casos en los que se ha logrado castigar a los responsables, la gran mayoría fueron encubiertos ¿cómo? Cambiando de sede a los sacerdotes cuando en las comunidades se hacía demasiado ruido. Muchos de esos casos de Estados Unidos fueron traídos a México o los de México eran llevados a otro país latino. En las situaciones más extremas, eran protegidos y consentidos en el Vaticano. También, aunque se han ido destapando y las víctimas se han ido empoderando para hablar de su testimonio, en muchos casos ha prescrito su caso y las evidencias o la muerte del sacerdote culpable, han hecho imposible concederles la justicia que merecen.


Creo que es un tema que todos conocemos, pero poco nos hemos involucrado. No ha habido los levantamientos suficientes, es claro que la Iglesia tiene un poder inobjetable en el mundo, tanto monetario como “diplomático” y como un país católico, no se ha responsabilizado a los involucrados. Hay que ser objetivos, empáticos y responsables con los niños que tienen la incapacidad de defensa.

Esta no es una cuestión de religión, se trata de una violación grave protegida y garantizada por una de las instituciones más poderosas del mundo. Además de ocultarlos y moverlos de sede, la Iglesia ha negado que los curas puedan denunciar estos actos cuando es de su conocimiento en “confesión”. Hay que sesgar la religión que se profesa con la realidad y la problemática. Tenemos feminicidios, crímenes de odio por raza y preferencias sexuales, pero en esa misma balanza tenemos al clero cometiendo actos de pederastia.


Tal parece que para focalizar el problema, es necesario un doceavo mandamiento: “No abusarás sexualmente de los menores, portarás, exhibirás o producirás pornografía infantil”. La Iglesia ha tomado una mejor postura con el papa Francisco, sin embargo, insuficiente, tímida y sin la cooperación debida, además de no contar con el respaldo de muchos de sus miembros, como lo refleja lo que decía el arzobispo de Chiapas en las citas del principio.


El mundo tiene que exigir más en estos casos, la indiferencia nos vuelve cómplices. Esta generación se ha movido con éxito en su lucha por los derechos humanos y la búsqueda de la equidad. Me resulta profundamente indignante que muchas de estas víctimas no obtendrán justicia, que muchos otros sigan callados y que al día de hoy sigamos teniendo conocimiento de casos nuevos.


Para los creyentes y quienes profesan esa religión, se supone que debe ser considerado un lugar seguro, un sitio en el que los niños son protegidos y moralizados. Por el contrario, muchos se han sometido a la carnalidad, voracidad y tenemos a miles de niños encargados a depredadores sexuales disfrazados de portadores de la palabra de Dios. La Iglesia y los Estados son responsables de estas atrocidades y la sociedad civil es la adecuada para buscar la justicia; un “doceavo mandamiento” –metáfora para castigar estos actos-.


Creo que la mención honorífica la tiene el periodismo, pues mundialmente abrieron la cloaca que la Iglesia mantuvo por años muy bien encubierta. Gracias a Boston Globe y otros muchos periodistas, las víctimas comenzaron a alzar la voz y a contar sus historias. Aunque mundialmente el periodismo es censurado, perseguido y señalado, han sido los héroes de muchas historias. Ahora hay organismos que defienden a las víctimas y aunque los Estados y el Vaticano han sido entes indiferentes en la solución al problema, espero que se logre un eco de justicia.


Para saber más sobre el tema, recomiendo la película “Spotlight” y el informe escrito al Comité de los Derechos del Niño, que exhibe los casos en México y los testimonios de las víctimas:

https://tbinternet.ohchr.org/Treaties/CRC/Shared%20Documents/VAT/INT_CRC_NGO_VAT_16037_S.pdf


Leí hace unos días una frase -cuyo autor desconozco- que decía: si los derechos que yo tengo no los tienen los demás, entonces no son derechos, son privilegios. La Iglesia ha gozado de múltiples beneficios para operar y lucrar en los países, además de mantener impune a sus miembros, protegerlos y lograr que su cooperación sea nula. Se ha explotado el privilegio y el derecho al libre ejercicio de la religión sin que esto beneficie a su comunidad como debiera ser. Esta es una especie de crisis humanitaria, una lucha por los derechos de los niños y tal vez, una causante para suprimir los privilegios de la Iglesia católica que son totalmente ajenos a la religión.


[1] BBC, febrero 2017, Más de 4.000 víctimas y cientos de curas involucrados: la enorme magnitud de los abusos sexuales a menores dentro de la Iglesia católica en Australia, disponible en https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-38887798


[2] El Universal, mayo 2018, Los casos más conocidos de pedofilia en la Iglesia católica, disponible en http://www.eluniversal.com/internacional/9744/casos-conocidos-pedofilia-iglesia-catolica


[3] CNN en español, agosto 2018, ¿Por qué este escándalo de abusos sexuales parece peor que el de 2002?, disponible en https://cnnespanol.cnn.com/2018/08/20/abuso-sexual-iglesia-escandalo-papa-francisco-sacerdotes-pensilvania/


[4] Sinembargo, febrero 2016, Pederastia clerical en México: El mapa de la impunidad, disponible en http://www.sinembargo.mx/12-02-2016/1619275


[5] Sinembargo, febrero 2016, El paraíso de los pederastas: De Maciel a nuestros días, disponible en http://www.sinembargo.mx/10-02-2016/1617674

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