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En búsqueda de Boca del Cielo, o la utopía mexicana




La semana pasada fue para México un tiempo de cambios, reflexión, tristezas y emoción. Dentro de todas las contingencias tuve la oportunidad de ver la película de “Y tu mamá también”. Me quedó perfecto para una reflexión de los cambios, la sociedad, y de México mismo.


La película “Y tu mamá también” (2001), dirigida por el canon de la cinematografía mexicana: Alfonso Cuarón, es un bello filme energético con una excelente fotografía llevada a cabo por Emmanuel Lubeski. A cortas palabras, narra por medio de la crónica in situ y de un narrador omnipresente la aventura de dos mejores amigos adolescentes y una mujer mucho más grande que ellos, a la imaginaria playa de Boca del Cielo.


En una primera vista, la película parece un simple rito de paso del adolescente hormonal a un adulto en transición. Sin embargo, al entender el contexto histórico, la antropología social, y los guiños que nos deja el director que se quedan en puntos suspensivos, podemos hacer una análisis y una resemantización mucho más profunda que retumba hasta la actualidad una sociedad en transición política y plural.


La película nos plantea un ambiente binario en todos los sentidos, pero no recalca la importancia hasta dos tercios avanzados. Los personajes principales: Tenoch y Julio, provienen literalmente de sociedades distintas. Tenoch es hijo de un político importante, representando la alta alcurnia, al partido hegemónico, y la clase alta. Obligado a ser economista en el ITAM en vez de ser escritor como le hubiera gustado. Mientras, Julio forma parte de la clase media, una familia izquierdista, un retrato del mexicano promedio. Sin embargo esta dicotomía no parece importarle a ambos.


Eventualmente conocen a Luisa. Una española en un limbo emocional buscando la emancipación personal. Este personaje funciona como un Virgilio accidental, ya que sin que se den cuenta, ella los va guiando hacia sus deseos íntimos. Los chicos le prometen que la llevarán a una playa llamada Boca del Cielo. Sin embargo este lugar es imaginario, es la utopía, una visualización de las bellas playas mexicanas, un paraíso, el lugar último de la travesía.


A través de la odisea juvenil, los personajes viven el hedonismo de ensueño. Viviendo más allá del bien y del mal, dejando la moral atrás y viviendo bajo sus concepciones personales, como diría Nietzsche. Una yuxtaposición del entorno urbano y rural en México, la dicotomización de las diferentes vidas en la sociedad. También es una de ellos mismos. Aprenden y conectan desde un sentido psicológico hasta sexual. Ambos amigos terminan teniendo relaciones con Luisa, denotando sus idiosincrasias freudianas. Esto desencadena una serie de represiones personales en donde ambos confiesan haber sido infieles con sus novias.


Al llegar a Boca del Cielo los personajes entran a una purificación, un sacramento de perdón, un bautizo por medio del agua salada, alcohol, música y fiesta. Al mero estilo mexicano. La catarsis llega cuando forman un santuario entre los tres. Como diría Octavio Paz, en este momento pierden las máscaras que habían cargado durante toda su vida. Dejan atrás el hermetismo mexicano. Se abrieron y permitieron que penetraran en su intimidad. Es la liberalización sexual, sin estigmas ni idiosincrasias, es el rompimiento con la heteronormatividad.


No obstante, en vez de haber sido un evento de cambio, de nuevo paradigma, al final por la sociedad y pensamientos personales prefieren perder esa amistad. Regresaron al hermetismo y a seguir mintiéndose a si mismos. Vemos cómo el viaje fue buscar la utopía personal, pero ni Tenoch ni Julio pudieron enfrentarse a la realidad. Para Luisa fue diferente, por que el viaje no era para encontrarse a ella misma, si no para despedirse de la vida.


La última escena nos recuerda el cambio después de 71 años del PRI al PAN. Hoy vivimos en una situación parecida. Por primera vez entra un partido de izquierda, y como la película, estamos en puntos suspensivos de que pasará después. Espero que la sociedad cambie, dejemos los clasismos y diferencias binarias atrás y podamos vivir en una sociedad plural e inclusiva sin tener que utilizar máscaras mexicanas y encontrar nuestra Boca del Cielo. La película es una reflexión de la transición, de las clases sociales, de la diferencias económicas en México, y de la sexualidad.


Referencias:


- Jorge Vergara Producciones, Producciones Anhelo presentan ; [Distribuido por] IFC Films and Good Machine ; produccida por Jorge Vergara ; escrita, producida y dirigida por Alfonso Cuarón ; escrita, Carlos Cuarón. (2002). Y tu mamá también. Santa Monica, CA :Metro Goldwyn Mayer Home Entertainment.

- Paz O. (2015). El laberinto de la soledad. México: Fondo de Cultura Económica

- Nietzsche F. (1986) Más allá del bien y el mal. México: Alianza Editorial

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