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La víctima perfecta: ¿Quién debo ser para que me crean?

Actualizado: 7 de jun de 2020


[ADVERTENCIA: el siguiente artículo puede contener spoilers implícitos sobre algunos aspectos no trascendentes al argumento principal de la mini-serie.]


Sussanah Grant, Ayelet Waldman y Michael Chabon presentan la dramatización de una historia basada en hechos reales sobre los terribles crímenes de un violador serial hacia diferentes mujeres de Washington y Colorado, Estados Unidos. En este texto vamos a buscar conectar el panorama expresado en tal mini-serie: Unbelievable (2019) con las ideas de Miranda Fricker sobre la injusticia epistémica presentadas en Epistemic Injustice (2009), y las dinámicas de poder y subjetivización propuestas por Michel Foucault en The Subject and Power (1982).


Primero explicaremos algunos conceptos de Fricker y los contrastaremos con la mini-serie, para luego hacer lo mismo desde Foucault, y por último presentar la pregunta: ¿quién debo ser para que me crean?


Injusticias epistémicas


Marco de Referencia


Para Miranda Fricker (2009), lo epistémico se refiere a un sistema racional que permite vislumbrar la forma en cómo adquirimos y retenemos conocimiento. En otras palabras, lo epistémico es aquello que tiene que ver con nuestra relación, desde lo racional, con las cosas que aprendemos, y cómo usamos esa información.

Este tema, lo que conviene a lo epistémico, resulta útil para entender que existen estructuras que, a partir de disciplinas y discursos, hacen que algunas personas tengan diferentes oportunidades de adquirir conocimiento, o bien, que se les instruya para pensar de cierta manera.


Toda injusticia epistémica es aquella que pueda suceder en una sociedad y esté dirigida a individuos por temas que tienen que ver con el conocimiento que tienen y su oportunidad para adquirirlo. Por ejemplo, negarle a alguien que nunca ha tenido acceso a buenas oportunidades de educación una oportunidad de desarrollo, o ejercer coerción injustificada sobre legislación que no es clara.


Esta idea, que nos ayudará a entender por qué es relevante todo esto con la mini-serie, Fricker (2009) la llama horizonte epistémico. Éste es un contexto, conformado de estructuras discursivas y de la forma en la que nos interpretamos a nosotros mismos y a lo demás. Es un horizonte, porque hace referencia a un límite de nuestra conciencia, y es epistémico, porque tiene que ver con la forma en la que interactuamos con el conocimiento. Dicho de otra manera, un horizonte epistémico representa el rango de posibilidad que tenemos para adquirir conocimiento, y con ello entendernos a nosotros mismos y a la sociedad. Por ejemplo, mientras que en la infancia nuestro contexto puede estar limitándonos por falta de experiencia, es probable que en la adultez hayamos tenido la posibilidad de interactuar con mucho más conocimiento e ideas externas a nuestra propia conciencia. O sea, una persona de cinco años probablemente tendrá un horizonte epistémico muy distinto a la de una persona de cuarenta.


Tal concepto es realmente para nosotros una herramienta que nos va a ayudar a entender mejor la relación de las injusticias epistémicas con Unbelievable (Grant, Ayelet Waldman, y Michael Chabon 2019). Nos servirá para darnos cuenta que ese horizonte epistémico, ese contexto, también puede cambiar por otras variables distintas. Puede ser, por ejemplo, por otros factores que tengan que ver con situaciones de injusticia.


El caso de Unbelivable (2019)


Marie (Kaitlyn Dever) es la primera víctima de la que tenemos conocimiento. También, ella será lo más cercano a una protagonista junto con las detectives Karen (Meritt Wever) y Grace (Toni Collet). El caso de Marie se presenta extraño desde el inicio. Ella estaba en su departamento acompañada de una de sus madres adoptivas. Dos hombres policías a cargo de su caso van a preocuparse por resolver éste lo más rápido posible. Tan rápido, que en poco tiempo manipulan a esta adolescente para firmar una declaración admitiendo que todo había sido una mentira. Después, nadie más le creyó: ni sus consejeros, amigos, o madres. Marie no encajaba dentro de la esctructura discursiva de lo que es para la sociedad una mujer violada, una víctima perfecta.


Tal no fue el caso de Amber (Danielle MacDonald), otra víctima del violentador de Marie. A cargo de su caso estaba la detective Karen, y poco después también Grace. Ambas llegaron a la hazaña de que el criminal planeaba estrátegicamente sus crímenes en diferentes distritos para que parecieran delitos únicos. Pero más importante aún, Karen y Grace le creyeron a las víctimas. La apariencia física de Amber, su reacción al ataque, o su capacidad para recordar y expresar los detalles de su violación no fueron una condición para creer su testimonio.


Miranda Fricker define un tipo de injusticia epistémica llamada injusticia testimonial. Aquella se refiere a esas injusticias que invalidan un discurso por razones que tienen que ver con las características individuales de la persona que lo transmite. Por ejemplo, no creerle a Marie por no reaccionar a su violación como la mayoría de las mujeres lo hacen, por venir de un contexto de dificultades desde la infancia, y en fin, de nuevo, por no ser la víctima perfecta. Su testimoniofue desechado por quien era, y fue ella quien sufrió las consecuencias de tal injusticia. [1]


Por otro lado, podríamos decir Amber tampoco era el ejemplo ideal de una víctima perfecta. ¿Qué hizo entonces que el seguimiento del caso de Marie y Amber fuera tan distinto?


Subjetivización y relaciones de poder


Marco de Referencia


Michel Foucault teoriza en The Subject of Power (1982) la manera en la que ocurre la subjetivización. Este proceso, el de hacernos sujetos, puede ocurrir cuando interactuamos con cualquier otro sujeto u objeto y nos relacionamos con él interiorizando su otredad, o bien, cuando las relaciones de reproducción social (interacciones humanas) nos impregnan de ciertas disciplinas. De cualquier forma, éstas forman las estructuras discursivas de nuestras vidas. En otras palabras, nos hacemos sujetos, o nos hacemos personas en la medida que interactuamos con el mundo a nuestro alrededor, y a su vez, también con las cosas que interiorizamos de la otredad como nuestras. Así se forma tanto el sujeto que está leyendo esto como la persona que sale al mundo a crear realidades colectivas. [2]


Desde esta perspectiva el poder no se puede retener, transferir o guardar en un cajón porque no es algo que se tiene, sino que se hace. Ver al poder como acción y no como sustantivo, verlo como verbo y no como predicado, cambia las reglas del juego. Aquí no existe tal cosa como el no tener poder para hacer algo. Hay poder en todas en la medida que tenemos la capacidad de ejercerlo.


Lo anterior deja entonces a las relaciones de poder en una dinámica particular del pensamiento foucaultiano. Desde una visión empírica, de hecho. Y así como las relaciones de poder pueden expandir el horizonte epistémico de una persona, también pueden limitarlo.


Por último, pensemos que la misma libertad humana desde esta perspectiva parecería que se vuelve una condición de posibilidad determinada por las relaciones de poder circunscritas a nuestro contexto. Pero realmente las relaciones de poder solo pueden condicionarnos en la medida de que somos seres libres. Foucault es claro: para él la libertad sí existe, y es tan así que en la medida de que podemos identificar esos sistemas que amenazan con limitar nuestra conciencia que existe prueba de nuestra libertad como seres humanos.


El caso de Unbelievable (2019)


Uno de los oficiales a cargo del caso de Marie entendería lo peligroso de lo anterior después de darse cuenta de lo que había hecho. Más allá de no creerle a la víctima, el policía levantó una denuncia contra ella por hacerles “perder el tiempo”. El otro hombre policía incluso fue violento con ella durante sus testimonios, y no le informaron correctamente de sus derechos como ciudadana estadounidense.


Karen y Grace fueron más allá, y su subjetividad contenía un horizonte epistémico que sí admitió la posibilidad de resolver el caso. Sin embargo, en ningún sentido quiero decir que los detectives hombres no son responsables de su comportamiento. La idea de libertad propuesta por Foucault nos obliga a admitir que ellos también tienen cierta responsabilidad sobre cómo se compone su horizonte epistémico y también tienen voz en su propio proceso de subjetivización.


¿Quién debo ser para que me crean?


Marie no fue la víctima perfecta ni tuvo la "suerte" de tener a alguien como Karen o Grace a cargo de su caso. Ser diferente a las demás víctimas le costó sus amistades, sus relaciones familiares, su empleo, su hogar y todo lo que para ella significaba vida. Estuvo a punto de perderlo todo por no ser la mujercita débil que el mundo quería que fuera. Se le negó el correcto acceso a la justicia, y se le sometió a niveles de estrés y ansiedad demasiado altos para una persona de su edad, que son perjuicios a su salud mental y estabilidad emocional.


Unbelievable (2019) expone el caso de Marie, que como tantas otras mujeres de hoy en día fue violada y nadie le creyó. La sociedad nos dice que una víctima debe verse, comportarse o reaccionar de cierta forma con los temas que competen a nuestra sexualidad. Las disciplinas de estas estructuras discursivas promueven a lo femenino como inmaculado y frágil. Después de santificar lo arbitrario, le echamos la culpa a las víctimas por no llegar a nuestros estándares divinos. Imaginamos víctimas perfectas: que no usan mini-falda, salen de noche ni viven libremente su sexualidad.


Un nuevo horizonte epistémico que deje atrás aquellas ideas sexistas, que reinterprete a la sexualidad humana en virtud de su pluralismo y diversidad, que deje de tomar a lo femenino como objeto de consumo, es también una puerta para que existan sujetos más conscientes, sociedades más justas, y seres libres más humanos.


Bibliografía

La idea de víctima perfecta NO es mía, me la compartió mi querida amiga Lina Diazconti durante una llamada. Le agradezco mucho que siempre esté dispuesta a dialogar conmigo y enseñarme tantas cosas. Te envío un abrazo, Lina. (Y promuevo la idea de nuevas masculinidades más asertivas que reconozcan cuando las ideas no son propias, wink, Marx)

Foucault, Michel. 1982. «The Subject and Power». Critical Inquiry.

Fricker, Miranda. 2009. Epistemic Injustice: Power and the Ethics of Knowing. 1. publ. in paperback. Oxford: Oxford University Press.

Grant, Sussanah, Ayelet Waldman, y Michael Chabon. 2019. Unbelievable. Netflix.

[1] Fricker (2009) llama a estas características atributos identitarios. [2] Las disciplinas están impulsadas por la colectividad, y tienen que ver en nuestro proceso de subjetivización al formar parte de nuestra subjetividad. Son en realidad un jugador (estructural) más dentro de las relaciones de poder.

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