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Lo que tendríamos que considerar al hablar de la Reforma Educativa




El objetivo de este texto es tratar de esbozar a grosso modo la situación de la desigualdad educativa en México, y cómo ha influido la aplicación de la Reforma Educativa. Para esto presentaremos algunos diagnósticos de los obstáculos que enfrenta el actual sistema educativo. Luego expondremos cuáles son los esfuerzos que se han hecho para enfrentarlos. Por último intentaremos mostrar cuál podría ser una mejor perspectiva para combatir esta situación.


Un desigual buscando igualdad: La Reforma Educativa.


Exhibir el panorama exacto del sistema educativo mexicano es una tarea demasiado compleja. Pese a lo anterior, solo el hecho de poder percatarse de la gigantesca brecha en calidad educativa que acongoja al país es un paso adelante para poder acercarnos a entenderlo.


Aunque existirán en la bibliografía varias definiciones de lo que puede llegar a entenderse como desigualdad educativa, en este texto la entenderemos en el marco de la definición que presentan Navarro y Favila (2012) citando a (Subirats et al., 2005): “cuando existe la exclusión de algunos, sean individuos o colectivos, del acceso a las oportunidades educativas así como de la permanencia y el éxito en el sistema escolar” (Navarro Chávez, 2012).


Basados en esta definición podríamos deducir que su contraparte, la igualdad educativa, radica principalmente en dos variables: que exista un umbral de cobertura y calidad suficientemente amplio para atender la demanda de todos los estudiantes.


Por otro lado, veremos que ya en 1992 Muñóz Izquierdo nos presenta como una de sus tesis sobre la desigualdad educativa que:

Las desigualdades educativas son originadas por un conjunto de factores externos a los sistemas educativos; por lo que tales desigualdades se derivan de las que ya existen entre los distintos estratos integrantes de la formación social en la que los sistemas educativos están inmersos (Carlos Muñóz Izquierdo, 1992).

Habría que entender entonces que la desigualdad educativa se deriva del círculo de las muchas otras disparidades sociales que existen en los demás rubros de la sociedad. La inexistencia de la igualdad educativa es una de las muchas manifestaciones de la tremenda diferencia de realidades que viven las marcadas clases socioeconómicas en este país. Parecería que en México el capital económico y el social son los tabuladores que dictan cuáles serán las oportunidades a las que tendrán acceso las personas. Y esto, no solo en el ámbito educativo. También es así con la seguridad, la salud, y el acceso a todos los servicios de carácter público. Dicho en palabras de Marta Lamas, sería preciso reconocer que una sociedad que es desigual tiende a repetir la desigualdad en todas sus instituciones (Lamas, 2016).


Recordemos que en los últimos años México ha sido testigo de una serie de transformaciones estructurales que han cambiado la dinámica social, política y económica del país. En específico, el presidente Enrique Peña Nieto presentó en 2012-2013 la controversial Reforma Educativa. Este es el esfuerzo máximo del Estado para resolver lo que es una crisis en la educación. Un resumen ejecutivo oficial publicado por el Gobierno de la República establece que:

La reforma constitucional en materia educativa dota al Sistema Educativo Nacional de los elementos que impulsen su mejoramiento y fortalezcan la equidad. Asegura la obligación del Estado de garantizar la calidad de la educación pública obligatoria; la creación de un servicio profesional docente; el establecimiento del Sistema Nacional de Evaluación Educativa, y la constitución del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación —INEE—, como máxima autoridad en materia de evaluación.

Y es necesario hacer énfasis en "impulsan su mejoramiento y fortalecen la equidad". ¿Será que sí? Podemos notar gracias a las cifras de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) que en esta administración el Gobierno Federal destinaba el 6.2% del Producto Interno Bruto a la educación –más que muchos otros miembros y países desarrollados–. Y según datos publicados por la estación de radio de la Universidad Iberoamericana (90.9, 2017) México ocupaba en 2017 el cuarto lugar de una lista de 38 países en lo que respecta a cobertura de educación básica. Aún así, según datos de la misma OCDE, México tiene el peor desempeño en el aprendizaje de ciencias, lectura y matemáticas. Esta inversión histórica pudo muy poco para mejorar nuestra problemática. (Nájar, 2017) [Estos datos pueden consultarse en el portal de la OCDE en: https://www.oecd.org/centrodemexico/laocde/]


Quien haya seguido estas noticias en los medios periodísticos recordará que tal inversión se destinó a un gran esfuerzo para ampliar la cobertura educativa. Era prioridad tener a los niños en las aulas y no en las calles. Ese fue también el discurso que se usó en la comunicación política de esta estrategia.


Es notorio el éxito de la política de expansión masiva en lo que respecta a la cobertura. Pero solo eso. La cuestión es que como establecimos anteriormente, esto es solo una parte del problema. Fue un acierto a medias. Aunque hoy más niños tienen "acceso" a una educación, no se ha podido atender la obvia necesidad de que sea una que también brinde la suficiente calidad. ¿De qué sirve tener un salón si no hay lápices, alumnos, ni maestros?


Este diagnóstico es percatable por todos, más por el Gobierno Federal. La Reforma Educativa contempla varias medidas que desean atender el rezago en la calidad [desde su inicio y en las incorporaciones hechas en su trayecto]. Una rigurosa evaluación al magisterio, la centralización de la nómina de los educadores (para evitar el embaucamiento político), mayor autonomía a las escuelas y un presupuesto propio de cada escuela manejado por ellas mismas [estas y las demás medidas de la reforma educativa pueden consultarse en la liga del anexo al final de este texto].


Ahora, las anteriores medidas poco han podido, ya que lo que se ha traducido al plano de lo real es haber acrecentado el aparato burocrático y brindar una permisiva autonomía a las escuelas –que abre todavía más espacios para incidir en actos de corrupción–.


Otro grave problema del sistema educativo es la fricción tan severa entre el magisterio y sus instituciones reguladoras. Esta es una historia de décadas que es imposible de resumir tan escuetamente en algunos párrafos. Aun así, en lo que nos incumbe ahora, podemos decir que existe un crítico enojo generalizado, incluso materializado, de los maestros hacia la reforma educativa. El discurso sostiene que parecería más una reforma laboral que una que atienda los problemas de raíz de la educación. Como si se tratara –en la perspectiva del maestro– de echarle la culpa por la ineficacia del Estado para brindar acceso a una educación de calidad. Según datos de BBC:

En el país existen 440 escuelas normales pero según datos de Mexicanos Primero sólo 17 de ellas tienen un nivel superior de educación. El resto no cumple con los estándares internacionales, y en muchas de ellas existe un profundo activismo político que sustituye a las clases, afirma Calderón. Parte de la responsabilidad es la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), el ala disidente del sindicato de maestros (Nájar, 2017).

La evalucación a los maestros que propone la reforma educativa se basa en una meritocracia que gratifica a los maestros mejor evaluados y castiga a los que menos lo están. Aunque suena bastante sensato, el desajuste derivado de la desigualdad generalizada tendría que distinguir entre aquellos profesionales de la educación que no tuvieron acceso a ciertas oportunidades que el mismo sistema les obstaculiza. No se ha previsto que la capacitación a aquellos rezagados sea durante un tiempo retruibuido, y con las medidas de la misma reforma, ni siquiera que puedan conservar sus plazas después de ese lapso.


Siguiendo esa misma línea, uno de los aciertos de la Reforma Educativa sería la inclusión de los padres de familia en la educación de sus hijos. Una dinámica más participativa que incluye a los agentes que más influyen en la educación de los niños sería una gran idea de no ser porque la misma situación de pobreza y desigualdad es lo que no permite que funcione esta dinámica. Es hasta un poco paradójico que sea el Estado el que esté buscando involucrar a los padres en la educación de sus hijos.


Conclusión: la aplicación de la Reforma Educativa necesita una perspectiva más integral


A este país lo aquejan muchos problemas. Héctor González de la Garza, director del Instituto Nacional de Infraestructura Física Educativa (INIFED) le comparte a BBC Mundo: "Establecimos un nuevo modelo de infraestructura ligado al nuevo modelo educativo, no puedes separar los temas" (Nájar, 2017) Es claro que la cobertura y creación de pseudo-infraestructuras han sido prioridad de esta “nueva visión”para atender la crisis educativa que esta viviendo nuestro país. Pero no podemos separar. Repensar la manera de hacer política, dando incentivos axiológicos y no-monetarios a la esfera privada –entendida como el espacio de lo íntimo, lo que sucede dentro del hogar y las familias– para que por sí sola se traduzca a la pública nos llevaría a darle un giro completo al óptico con el que analizamos la cuestión de la educación. Esto supondría de entrada reconstruir la relación de confianza institucional en la regulación del magisterio, con un sistema que en vez de castigar y recompensar, guíe al servidor público –que es el maestro– para su superación profesional. También es claro que hay que atender las causas de raíz que impiden a los estudiantes mantenerse en los salones de clase. Una renovación al tejido social de las comunidades. Son la pobreza, la inseguridad, y los obstaculos culturales los verdaderos problemas. La desertación y la calidad a medias son manifestaciones de un sistema que está roto por muchos lados.


¿Para atrás?


Es verdad que la Reforma Educativa no ha logrado sus objetivos. Es más, es una realidad objetiva que sus maneras han sido deficientes, ineficientes, y bastante tristes. Decenas de millones de pesos asignados con las garras, no con la cabeza. Escudarse en el largo-plazismo es, para un gobierno que vive en el hoy y ahora neoliberal, bastante penoso. Porque incurrir en el diagnóstico de una crisis y presentar una solución que promete resultados dentro de algunas décadas es condenar a varias generaciones que hoy están viviendo esa crisis a la sombra de lo ridículo.


Si –ya sabemos quién– decide echar para atrás esta reforma (por más ilícito e inmoral que le pueda parecer a algunos) sería con justa razón. Tendría que ser –ahora sí– la historia quien juzgue si será lo correcto o no. Y esta medida sería justificada si, y sólo si, es acompañada de una alternativa que atienda lo que no se supo enfrentar en la Reforma actual. De otro modo solo veríamos más de una guerra política de la que los niños no saben –ni deberían– saber nada.


Si queremos atender la calidad de la educación debemos concentrarnos también en la calidad de nuestra sociedad. Un Estado incapaz de comprender que existe un México profundo más allá del papel es un gobierno incapaz y deficiente. ¿Tendremos que esperar a evaluar los resultados con la misma severidad con la que lo harán con los maestros, y serán tristemente los niños de este país quienes paguen el precio de la ineficiencia de unos cuantos.? El camino a una igualdad educativa no es otro que el que hay que recorrer hacia una sociedad más igualitaria en todos sus espacios.



Referencias


Lamas, M. (2016). Una mejor división del trabajo implica más igualdad en la calidad de vida. En El descuido de los cuidados: sus consecuencias en seguridad humana y desigualdad laboral(pág. 24). Ciudad de México: Consejo Económicos y Social de la Ciudad de México.


Carlos Muñóz Izquierdo, M. I. (1992). Cuatro tesis sobre el origen de las desigualdades educativas. Revista Latinoamericana de Estudios Educativos, 13.


(Autor no disponible) Inequidad educativa en México . (17 de Septiembre de 2017). Obtenido de Ibero 90.9: https://ibero909.fm/blog/inequidad-educativa-en-mexico


Nájar, A. (7 de Junio de 2017). Los 4 problemas de fondo de la educación en México que la mayor inversión de la historia no puede resolver. Obtenido de BBC News: http://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-40168555


Navarro Chávez, F. T. (2012). La desigualdad de la educación en México, 1990-2010: el caso de las entidades federativas. Instituto de Investigaciones Económicas y Empresariales.


Anexo:

1. Gobierno de la República. Resumen Ejecutivo de la Reforma Educativa. Recuperado el 7 de Julio de 2018 en:

https://www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/2924/Resumen_Ejecutivo_de_la_Reforma_Educativa.pdf



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