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Paradojas: Tribalismo



¿Castigo o bendición?


El tribalismo es la identificación de los individuos con un grupo de personas, la lealtad hacia el mismo, la adopción de sus normas y formas socioculturales, y la resultante rivalidad entre los diferentes grupos. Además, es una parte fundamental de la naturaleza humana. Es uno de los mecanismos de supervivencia más relevantes del homo sapiens, y como tal, es parte de la razón del éxito de nuestra especie desde un punto de vista biológico.


El tribalismo es la base de la cooperación entre individuos que permite resolver problemas complejos, y la base de identidad y sentido de los mismos. El grado en el que un grupo sea capaz de organizarse y adaptarse a su ambiente determinará su sobrevivencia. La paradoja está en que la realidad que habitamos hoy ha avanzando más rápido que nuestra capacidad de adaptarnos a ella.


Hoy vemos mucha división entre los miembros de las sociedades modernas, más que nada en la arena política. Esto es perfectamente normal. Sin embargo, en nuestros días hemos visto una polarización más extrema y contundente que la que se había visto después de la Segunda Guerra Mundial. Las fronteras se cierran, las familias se separan forzosamente por políticas de “cero tolerancia”, las personas viven con miedo. ¿En qué loco momento nos olvidamos de que “el otro” también sufre, también necesita, también quiere vivir?


En un esfuerzo por darle una explicación a este sinsentido llegué a la psicología evolutiva. Ella explica nuestro psyche desde la teoría evolutiva, estipulando que las funciones y capacidades de nuestra mente (al igual que nuestro cuerpo) son el resultado de un proceso evolutivo por la sobrevivencia. Dado lo anterior, asumimos que nuestro cerebro está diseñando para responder a ciertas situaciones con mayor facilidad que otras.


En nuestro cerebro hay circuitos especializados que facilitan la comunicación entre sus diferentes sectores que nos hacen responder en situaciones de peligro. Por ejemplo, cuando un coche te va a atropellar, el cerebro entra en modo sobrevivencia y el cuerpo se mueve antes de que las señales de peligro lleguen a un nivel de consciencia. No es hasta que estás seguro que te preguntas “¿que acaba de pasar?” y cobras consciencia de lo sucedido. Incluso para salvarte, el cerebro puede bloquear ciertas funciones como la memoria para actuar con más rapidez. Por eso después de huir de un peligro inminente es posible que no podamos recordar qué sucedió en los momentos de acción. La mente humana es una obra de arte.


El problema está en la disonancia entre el diseño de nuestra mente y las exigencias de nuestra realidad social. Nuestra mente es un modelo desactualizado para las complejidades de la experiencia humana actual. Hoy no salimos a matar un animal para poder comer, hoy nos preparamos en escuelas para después ingresar a centros de trabajo y ganar un salario que nos permita comprar esa comida.

Nuestra mente sigue funcionando con circuitos que priorizan la violencia en vez de la mediación como medios de supervivencia. La cultura ha sido un esfuerzo por mediar entre esa mente y la realidad en la que está inmersa. Por eso necesitamos hacer un esfuerzo consciente por controlar nuestros impulsos más primitivos. Por eso existen las leyes, porque somos víctimas de nuestra propia naturaleza. Tenemos que modularla para que ésta nos deje vivir. Es un bendición y un castigo. Sin ella las madres no cuidarían compulsivamente a sus hijos, pero por ella los hombres llegan incluso a golpearse entre sí por una mujer, o en otros casos abusar de ella.


Es la tragedia humana. Más de esto después.


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