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Ucrania: el capricho de Putin

Ucrania representa dos cosas para Rusia: seguridad y un nuevo orden. Seguridad porque, dada la posición geográfica de Ucrania, ésta representa para Rusia lo que en las relaciones internacionales se conoce como un “Estado tapón (1)”. Además, significa un nuevo orden por lo siguiente: desde el fin de la Guerra Fría, podemos marcar un punto y seguido en la historia de Rusia, y este punto es Vladimir Putin. Antes de que Putin llegara al poder, Rusia se encontraba en una posición de restauración; es decir, tenía que recomponerse internamente y para ello, necesitaba aprobación internacional. Tras la llegada de Putin, tendremos a una Rusia en renacimiento, con nuevas ambiciones (o tal vez no tan nuevas) y con ansias de reorganizar el mundo incluyéndose de nuevo como potencia. Ucrania es una pieza clave en este re acomodo del mundo europeo. De Maio ha denominado esta idea como la ideología del “mundo ruso” (2).


Vladimir Putin en una reunión con su gabinete en 2014. Fuente: Los Angeles Times.

Establecida esta introducción, pasamos al recuento de lo que ha estado sucediendo en la relación. En 1991, antes de la caída oficial de la Unión Soviética, Ucrania se declara independiente, con una crisis económica que le duró casi toda la década de los 90. Más tarde, en 2004, en la capital ucraniana, Kiev, tendrá foco la Revolución Naranja. Ucrania es un país dividido étnica y políticamente; tenemos dos grupos principales al interior: pro rusos en el este y pro occidentales en el occidente. Por lo que casi cada decisión sobre política exterior tomada, girará en torno a alguna de estas dos posturas. Luego, en 2012, el presidente ucraniano Yanukovich comenzará negociaciones sobre la adhesión de Ucrania a la Unión Europea. Esto, por supuesto, molestó muchísimo a Putin, pues hubiera representado que Ucrania fuese parte de la esfera europea occidental. Por eso, realizó una guerra comercial contra la última. Y así, tras repetidas tensiones desde el 2000, Crimea, península que desemboca en el Mar Negro, realizó un referéndum para anexarse a Rusia en 2014.

Crimea significó para Rusia una victoria en términos militares, pues ahora tendría la base naval de Sebastopol en su poder. Y para no ahondar en más detalles, llegamos al hoy. El día de ayer, 25 de noviembre de 2018, los rusos bombardearon tres barcos ucranianos en el Mar Negro, bajo el argumento de que éstos habían entrado en territorio marítimo de Crimea (léase, ruso). El presidente de Ucrania, Petro Poroshenko, de acuerdo con The Washington Post, ha decidido declarar ley marcial por un mes en su país tras lo acontecido. El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y la OTAN, convocaron a reuniones de emergencia tras la crisis.

Si bien no podemos conocer el futuro, sí podemos hacer un breve análisis de la situación a nivel internacional.

Este no es el primer movimiento arriesgado que Vladimir Putin hace en cuestión de Ucrania. Crimea había sido el más grave hasta ahora; hoy, no sabemos hasta dónde escalará éste. Pero de que está dando pasos para medir hasta dónde puede llegar sin represalias mayores, eso es un hecho. Vladimir Putin no va a descansar hasta volver a tener a Ucrania como parte de su esfera de influencia, y así asegurarse la dominación de Europa del Este como a principios de la Guerra Fría. Tal vez en forma distinta, pero de fondo, un nuevo imperio.

En el lado occidental, tenemos una crisis de liderazgo. Podemos decir que, de los miembros de la OTAN, Merkel es quien se encuentra más estable políticamente hablando. Y por eso, el liderazgo de Alemania en esta crisis será vital. May está inestable, y el Reino Unido, como Estado, se encuentra en declive hablando en términos de potencias. Macron tiene mucha desaprobación al interior, de hecho, en los últimos días las protestas por el incremento del precio de la gasolina en Francia han aumentado y su popularidad se ha venido abajo. Y finalmente, un aliado que es vital para éstos, es Estados Unidos. Sin embargo, la realidad es que Trump no ve como aliados a los europeos amigos de su Estado; más bien, pareciera que tiene un sentimiento de acercamiento bastante curioso hacia Putin, por lo que su liderazgo en esta crisis está por verse. Esta situación sacará a flote las intenciones internacionales del magnate (si es que las tiene siquiera).

Por supuesto que este es un análisis muy breve, y traté de no ser simplista en él. Son muchos factores los que están en juego y que a la vez influyen: la estabilidad interna de Ucrania, dada la división de posturas en ella. También, su estabilidad externa si es que hubiera un enfrentamiento militar, pues, siendo realistas, Ucrania jamás podría sola contra Putin. Otra cosa que está en juego, es la dinámica europea: ¿qué le depara a Europa y al mundo para el futuro? Las relaciones internacionales cambian todo el tiempo. Es por ello que el papel que jueguen los Estados europeos occidentales y Estados Unidos, será esencial. ¿Qué podemos esperar? Probablemente es muy pronto para saberlo, pero definitivamente la dinámica internacional está en movimiento y un re acomodo está ocurriendo. No quiero caer en el amarillismo, ni tampoco en el simplismo, pero sí me gustaría concluir con la siguiente afirmación: la paz es anormal en la historia de Europa. Y la paz que vivimos desde la Segunda Guerra Mundial, y desde Vietnam para los estadounidenses, es algo muy reciente.


(1) Si bien no se encuentra entre Rusia y un Estado potencia occidental, sí es parte de todo el colchón de seguridad que tiene Rusia frente a Europa del occidente. Y es tan importante porque tiene frontera directa con los rusos.

(2) De Maio, Giovanna. (2016). Russia’s view of Ukraine after the Crisis. Istituto Affari Internazionali.

*Recomiendo al lector ver un mapa de Ucrania, Rusia y Crimea para hilar las posiciones geográficas con los puntos establecidos.


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